Ha muerto Robert Redford. Y con él se cierra una de las etapas más brillantes del cine de las últimas décadas. Fue mucho más que un rostro atractivo: encarnó a personajes que definieron a toda una generación de espectadores, desde antihéroes carismáticos hasta hombres llenos de contradicciones. Redford supo combinar la elegancia clásica de Hollywood con una sensibilidad moderna que todavía hoy se siente vigente.
Para recordarlo, hemos elegido seis películas que muestran distintas facetas de su legado. No son las únicas, pero sí un recorrido que ayuda a comprender por qué Redford seguirá ocupando un lugar especial en la memoria del cine.
1) Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid, 1969)
Con esta película Redford pasó de promesa a estrella mundial. Junto a Paul Newman formó una de las parejas más recordadas de la historia del cine. La historia, inspirada en personajes reales, mezcla western, aventura y humor con un final inolvidable.
Redford interpretó a Sundance Kid, un forajido joven y ágil que se complementa con la experiencia y el ingenio del Butch Cassidy de Newman. La química entre ambos, un guion inteligente de William Goldman y la dirección de George Roy Hill hicieron de esta cinta un clásico inmediato.
Hoy sigue siendo una película fresca: combina entretenimiento y nostalgia, y nos recuerda por qué el cine puede ser puro carisma en pantalla.
2) El golpe (The Sting, 1973)
Si Dos hombres y un destino fue el inicio, El golpe consolidó la sociedad Redford–Newman en la gran pantalla. Ambientada en los años 30, la película sigue a dos estafadores que intentan dar el golpe de sus vidas.
La cinta ganó el Óscar a Mejor Película y es recordada por su guion lleno de giros, su ritmo impecable y la inolvidable música de Scott Joplin. Redford aporta frescura y energía, mientras Newman brilla con su carisma habitual.
Es una película perfecta para quienes disfrutan del ingenio, de los trucos bien armados y de esos finales que dejan al espectador sonriendo.
3) Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1976)
Con este título Redford se acercó a la política real y al periodismo de investigación. La película cuenta cómo los reporteros Bob Woodward (Redford) y Carl Bernstein (Dustin Hoffman) destaparon el escándalo Watergate, que terminaría con la dimisión de Richard Nixon.
Más allá del thriller periodístico, la cinta es un recordatorio del poder de la prensa libre. Redford encarna la persistencia y la ética periodística, y su trabajo ayudó a dar credibilidad a un proyecto que pudo haber quedado en algo demasiado árido para el cine.
Hoy, más que nunca, resulta inspiradora: es un homenaje al rigor, la paciencia y la importancia de la verdad en tiempos de crisis.
4) Memorias de África (Out of Africa, 1985)
Dirigida por Sydney Pollack, esta película convirtió a Redford en símbolo del romance épico. Su papel como Denys Finch Hatton, un aventurero libre y apasionado, contrastaba con el personaje de Karen Blixen (Meryl Streep), atrapada entre el deber y el deseo.
La película ganó siete Óscar, entre ellos el de Mejor Película. Es una experiencia visual y emocional: paisajes majestuosos, música inolvidable de John Barry y una historia de amor condenada a la nostalgia.
Redford ofreció aquí una interpretación contenida pero poderosa, que reforzó su imagen de actor elegante y magnético. Es un film para dejarse llevar por las emociones y las imágenes, y sigue siendo un referente del gran cine romántico de los años 80.
5) El hombre que susurraba a los caballos – El señor de los caballos (The Horse Whisperer, 1998)
Ya convertido en un artista maduro, Redford asumió en esta película el doble rol de director y protagonista. Basada en la novela de Nicholas Evans, cuenta la historia de un hombre con una sensibilidad especial para sanar caballos traumatizados, y de cómo su encuentro con una adolescente herida (Scarlett Johansson, en uno de sus primeros papeles) cambia la vida de todos los involucrados.
El film combina paisajes abiertos, silencios largos y un tono íntimo que muestra el interés de Redford por historias humanas y la conexión con la naturaleza. Fue un éxito de público y consolidó su prestigio como director sensible y atento al detalle.
Es una película ideal para quien quiera descubrir su faceta más contemplativa, donde el cine se convierte en un espacio de calma y reflexión.
+ Extra: Leones por corderos (Lions for Lambs, 2007)
Como colofón, Leones por corderos nos muestra al Redford comprometido con el presente. Dirigida y protagonizada por él, la película aborda la guerra en Afganistán, el papel de los medios y la responsabilidad política y personal.
No fue un éxito en taquilla ni de crítica, pero refleja con claridad quién era Robert Redford en su etapa final: un artista que no quería limitarse al entretenimiento, sino provocar reflexión y debate.
Es un título para quienes deseen ver al Redford íntegro, coherente con sus convicciones y dispuesto a utilizar el cine como herramienta de conciencia.
Robert Redford fue una de esas figuras que parecía formar parte del propio paisaje del cine: estaba ahí, acompañándonos desde hace más de medio siglo con su mirada serena y su presencia magnética. Nos deja un puñado de películas que resisten el paso del tiempo y que siguen hablando de amor, de amistad, de valentía o de compromiso.
Volver a verlas hoy es, en cierto modo, volver a encontrarnos con él. Y quizás esa sea la mejor forma de rendirle homenaje: sentarse frente a la pantalla y dejarse llevar por sus historias.
